A 40 años de las medallas de Moscú 80

Invitado: Roberto Gómez Portugal.  Autor de la trilogía Pinceladas de la Historia.

Estamos a finales de 1979 y se acerca la Olimpíada de Moscú en 1980. Las tensiones políticas han hecho que los Estados Unidos y otros países decidan boicotear el esfuerzo de los soviéticos y amenazan con no asistir. A los mexicanos les da igual; irán a hacer su mejor esfuerzo.
Como siempre, está el problema del financiamiento, pero el petróleo ha ayudado a México y al presidente López Portillo le gusta la equitación. El equipo para la Prueba de Tres Días está compuesto sólo por militares, así que sus gastos los pagará la Sría. de la Defensa.

(El equipo de Tres Días también obtuvo la medalla de bronce.  Estuvo conformado por los jinetes Mayor de Caballería David Roberto Bárcena Rios, Mayor de Caballería Fabián Vásquez López, Capitán 1ro de Caballería Manuel Mendivil Yocupicio y Capitán 1ro de Caballería José Luis Pérez Soto)

Para el equipo de civiles que participará en el Premio de las Naciones la cosa no está tan fácil, pero consiguen que la Presidencia, el Estado Mayor Presidencial, la Federación Ecuestre y un grupo de particulares cubran los gastos de la gira. Incluso Volkswagen de México hace una aportación generosa.
El equipo lo integran Joaquín Pérez de las Heras -sobre Alimony-, Jesús Gómez Portugal, que monta Massacre, Alberto Valdés Lacarra con Lady Mirka, Gerardo Tazzer que monta Quetzalcóatl y Ricardo Guash con Rafina. El veterinario es Manuel Jiménez y Rubén Rodríguez funge como Jefe de Equipo.
En abril salen hacia Europa para hacer una gira con antelación a los Juegos Olímpicos, participando en una serie de competencias por Alemania Occidental, Francia y Bélgica, como entrenamiento y fogueo, durante la cual se miden con los mejores jinetes del mundo y obtienen muy buenos resultados. Pero ¡ay!, en La Baule, Francia, el caballo que monta Gerardo Tazzer, Quetzalcóatl, se lastima gravemente la mano izquierda y queda inservible. Parece que Gerardo se quedará sin montar en la Olimpíada. Pero Chucho Gómez Portugal trae un caballo de repuesto -Caribe- y se lo cede a su amigo. Falta ver si Gerardo y Caribe se entienden y se acomodan uno con el otro. Rubén Rodríguez, como jefe de Equipo tendrá que decidir entre Gerardo con Caribe o Ricardo Guash con Rafina. Es una decisión difícil. Después de ver el desempeño de Gerardo y Caribe en un concurso amistoso, Rubén decide que el equipo lo formarán Tazzer, Valdés, Gómez Portugal, y Pérez de las Heras. Es una pena no poder aprovechar a Ricardo, un jinete de gran experiencia, pero hay que usar a quienes estén dando mejores resultados.
Pronto se recibe otra mala noticia: que Alimony, el caballo que monta Pérez de las Heras, va a ser vendido al equipo holandés. Su dueño, el señor José Gómez Sáinz, no ha podido resistir la andanada de dólares que le ofrecen los holandeses por su caballo. ¡No puede ser! Chucho Gómez Portugal se comunica por teléfono a México con el señor Gómez Sáinz y le ruega que no prive a México de un caballo de esa categoría. “Si me pagas los cien mil dólares que me han ofrecido los holandeses, el caballo es tuyo” –le responde Gómez Sáinz. Cien mil dólares era un precio muy alto en aquéllos momentos, pero Chucho movió todas sus fuerzas para conseguirlos y se los pagó a Gómez Sáinz. Ahora Alimony era suyo, pero de ningún modo iba a quitárselo a Joaquín, quien estaba perfectamente acoplado con él. Simplemente Pérez de las Heras seguiría montándolo.
Así que, finalmente, tres de los cuatro caballos mexicanos en el Premio de las Naciones son propiedad de Gómez Portugal. Jinetes y caballos están nerviosos pues llega el día de la gran prueba. Son las nueve de la mañana del 29 de julio de 1980. Comienzan a llenarse las tribunas del estadio del Centro Olímpico Ecuestre, ubicado en el Complejo Bitza. Los jinetes observan detalladamente la pista. Aunque ahora brilla el sol, pero ha llovido durante toda la noche y el pasto está muy resbaladizo. El recorrido consiste en 12 obstáculos -15 saltos- que tienen que ser salvados en un tiempo máximo de 114 segundos. Comienza la pista con un oxer de 1.40 metros de altura, al que sigue un muro de 1.50. Después de un giro a la izquierda, el tercer obstáculo es un oxer -1.50- y el cuarto una vertical -1.60-, tras lo cual vira el recorrido a la derecha y enfila hacia un peligroso triple: un muro -1.50- y un doble oxer -cada uno de 1.50-. El sexto es un vertical -1.60-, al que sucede un giro a la izquierda y, tras cinco trancos de recta, una ría de cinco metros de anchura. Después de ese salto continúa una vuelta de 180 grados rumbo al noveno, que es un doble: un oxer y un vertical -ambos de 1.50-; el décimo es otro vertical -1.60 m- al que sigue una fosa. Hay que girar hacia la izquierda y entrar a la recta final, que comprende un oxer -1.60 metros- y por último, después de cuatro trancos, el obstáculo número doce: un muro de 1.60 metros junto a una triple barra de la misma altura.
El primer recorrido será a las diez de la mañana. El segundo, a las tres de la tarde. Se han inscrito 12 naciones; saltarán 48 jinetes. Para calificar un equipo, se toman las mejores tres puntuaciones de cada vuelta.
Alberto Valdés con Lady Mirka será el primero de los mexicanos. Es el menos experimentado del grupo y por eso salta primero. Comete sólo ocho faltas: derriba la vertical del sexto y pisa la ría. El siguiente es Jesús Gómez Portugal, quien va sobre los lomos de Massacre, pero hoy la mala suerte se cierne sobre el binomio. Como en la Unión Soviética nunca se habían realizado grandes concursos internacionales de salto, fue muy mal planeada la construcción del foso que venía después del vertical. Lo acostumbrado es que tenga 15 centímetros de profundidad, ¡pero en Moscú tenía 1.50 metros de hondo! Todo un abismo si la pisaban los caballos… Muchos jinetes encontraron allí grandes dificultades, en especial los dos que pasaron antes que Gómez Portugal, pues uno cayó dentro de ese profundo foso y desbordó mucha agua, por lo que ese décimo obstáculo quedó lodosísimo y muy resbaloso. Chucho iba muy bien, con sólo una falta, pero al aproximarse a la valla, Massacre patinó con el agua y el lodo, no pudo detenerse para ejecutar el salto, arrasó con el obstáculo y se metió al foso. Y el jinete con él. Fueron momentos de gran angustia. Tuvieron que ayudarlo a salir, pues se estaba ahogando. Ahí perdió segundos muy valiosos. Y lo que pudo ser un problema insignificante se complicó a causa de ese foso tan profundo y tan mal construído. En síntesis: 28 puntos de Gómez Portugal. Y dos costillas rotas. Pero por fortuna pudo terminar su recorrido. A continuación viene Gerardo Tazzer. Caribe no saltaba muy franco, así que Gerardo tuvo que aplicar fuerte la pierna. Pasó bien los primeros tres obstáculos, pero tiró una barra del cuarto; también tuvo problemas en el quinto, el triple, en el que varios jinetes habían caído o tropezado: Caribe salvó el muro, pero tropezó en los dos oxer. Gerardo supo imponerse y lo hizo seguir. Después tiró la primera barra del noveno y la última del triple, y terminó ese primer recorrido con un total de 23.25 puntos. El último jinete mexicano de esa primera vuelta fue Joaquín Pérez de las Heras, quien recorrió limpiamente la mitad de la pista, pero al llegar al noveno obstáculo, Alimony libró el oxer pero después tropezó con el vertical y luego en el oxer número once derribó una barra. En total 8 puntos.
Fue eliminada la puntuación de Gómez Portugal y, al sumar las de sus tres compañeros, el equipo tenía 39.25 puntos y se había colocado en tercer lugar. La URSS era líder, con 16: Polonia seguía con 32. Rumania era cuarto, con 44.25; a continuación, Hungría, con 68, y Bulgaria, con 76.50. De los doce equipos participantes, sólo seis han podido seguir en la contienda.
El equipo mexicano estaba desanimado. Las cosas no habían salido como esperaban. Después de lo alcanzado en la gira por Europa, todos tenían altas aspiraciones. Durante el intermedio conversaron largamente y se fijaron como meta conquistar la medalla de plata, porque Polonia no estaba tan lejos: a sólo dos derribes de distancia. Había que serenarse y superar cada uno su actuación anterior.
En el segundo recorrido, dos de los jinetes de la URSS hacen pista limpia –aunque uno de ellos es castigado con un cuarto de punto por excederse del tiempo- y otro más derriba sólo un obstáculo. Total: 4.25 puntos que, agregados a los 16 de la primera vuelta, suman 20.25. Espléndido. Medalla de oro para el equipo local. Polonia es el rival a vencer. Lo saben de antemano los mexicanos. Y van tras los polacos… Salta primero Janusz Bobik (16 puntos en su primer recorrido) e incurre en cinco derribes, 20 puntos malos. Hay sonrisas de esperanza entre los mexicanos. El turno es de Alberto Valdés, quien vuelve a tener problemas con la ría y además, tira no uno, sino dos verticales: 3 derribes. Wislaw Hartman repite los 12 puntos del primer recorrido. Y Gómez Portugal se resarce: toca el agua en la ría y después derriba la vertical del noveno: 8 puntos. Hasta ahora: Polonia 44 puntos; México 47.25. El siguiente caballista es Mariam Kozycky, cuyo primer recorrido (24 puntos) fue el peor de los polacos y no entró a la contabilidad. Pero Kozycky se recupera asombrosamente en la segunda vuelta: derriba sólo el segundo oxer del quinto obstáculo: 4 puntos. Con esta comprometida situación sale a la pista Gerardo Tazzer, obligado a un recorrido limpio. La presión es tremenda. Gerardo derriba el vertical del cuarto obstáculo; libra el triple y se enfila sobre el sexto. Parece que Caribe lo salvará limpiamente, pero en ese milímetro final con la pata izquierda golpea el madero, que se bambolea dramáticamente ¡y cae!… Gerardo es castigado, además, por un leve exceso de tiempo: medio punto, total 8.5 puntos. Síntesis: Polonia 48 puntos; México, 55.75. Todo tendrá que definirse entre el último jinete de cada bando. La situación favorece a Jan Kowalcszyk, que en su primer recorrido sólo cometió una falta. Ahora tiene ventaja de 7.75 puntos, equivalente a casi dos barras. Peligro para Polonia: Kowalcszyk no puede con el segundo oxer del quinto obstáculo, y, ante la angustia del público, derriba también la tercera barra de la valla final: 8 puntos. Y Polonia suma ya 56, México 55.75. Toda la responsabilidad, pues, recae en Pérez de las Heras y Alimony: salen a la pista con la obligación de hacer un recorrido limpio. Sólo eso dará al equipo mexicano la medalla de plata. Silencio total cuando el jinete mexicano se coloca entre los postes. El caballo –oriundo de California y mexicano por adopción- se ve sereno. Igual que en su primera vuelta, libran limpiamente los ocho primeros obstáculos pero, también igual que en su primera vuelta, derriban el vertical del noveno, con lo que mueren las esperanzas de un segundo lugar. No incurre Joaquín en más faltas. Ha hecho un excelente recorrido de sólo 4 puntos, pero, por desgracia, no basta. El resultado final es Oro para la URSS (20.25 puntos), Plata para Polonia (56 puntos) y Bronce para México (59.75 puntos) Una diferencia de apenas 3.75 puntos, menos de 1 derribe, que son 4 puntos.
Hay alegría, pero no la esperada. Sin embargo, el esfuerzo ha sido total. Así son las competencias olímpicas; se gana o no se gana, pero se deja el alma y hasta el cuerpo en ello. Hay que subir al podio. Suena el Himno de la Unión Soviética. Se izan tres banderas, la mexicana entre ellas.
En noviembre de aquel año, el equipo entero recibió de manos del presidente José López Portillo el Premio Nacional del Deporte.


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